Optimismo y buena actitud definen una estrategia laboral exitosa

16 Ene - 2013

Es cierto que el trabajo implica responsabilidad, concentración y disciplina, pero muchas veces estas características son exageradas y la oficina se transforma en un lugar marcado por  la seriedad y el individualismo.

 

Si bien es importante mantener un orden, no se debe olvidar que las empresas están compuestas por personas, por lo tanto, las emociones deben ser consideradas como un factor fundamental para lograr un desempeño óptimo.

 

Una compañía que promueve y fomenta un ambiente grato y alegre, tendrá equipos de trabajo más positivos, actitud que potencia las fortalezas y disminuye las negatividades. 

 

Generalmente se cree que la personas nacen optimistas, según el Consorcio de Investigación sobre la Inteligencia Emocional en las Organizaciones (CREIO), este rasgo de la personalidad se aprende, por lo que las empresas pueden crear espacios en los que se potencie la creatividad y se generen iniciativas donde los colaboradores interactúen entre ellos intercambiando ideas de manera dinámica y no a través de los formales emails o reuniones establecidas.

 

Un trabajador que es feliz en y con su trabajo es más productivo y menos conflictivo que alguien insatisfecho con su entorno laboral.

 

Las empresas que tienen altos índices de satisfacción en el clima laboral superan a la competencia en cantidad de alianzas, fidelización de clientes y ventas logradas, además de incrementar el sentido de pertenencia por parte de sus integrantes, lo que evita la rotación constante y permite la consolidación de equipos.

 

No todo es números y datos duros, una compañía también debe dar espacio a la emoción y desarrollo de personalidades.

 

Fuente: Eexcellence

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